Derrames de líquidos en mobiliario o alfombras, depósito de un producto que deja un cerco en una mesa de Juntas, golpeo de alguna máquina o de alguna figura ornamental que tiene gran valor, son casos bastante habituales para el seguro de responsabilidad civil de las empresas de limpieza y los autónomos.
Menos frecuentes, pero también se dan, la rotura de cristales y en ocasiones daños personales de personas que se encuentran en las instalaciones y que no toman conciencia de que la zona está recién fregada y en consecuencia se producen resbalones, en ocasiones con consecuencias graves.
Para evitar un quebranto económico importante, es para lo que sirve el seguro de responsabilidad civil.